4 feb. 2013

A propósito de la perdición de las almas

No es que la FSSPX sea un ejemplo de sociedad, últimamente su superior Mons. Fellay se ha preocupado personalmente de corromperla lo suficiente para quedar en plena comunión con B16, tal vez le da pena poder llegar a tener novísimos diferentes. Pero lo que sí hay que reconocerles a los súbditos de Fellay es que  todos los sacramentos que administran son válidos, partiendo por el hecho de que todos sus sacerdotes son efectivamente sacerdotes.


Pero eso es justamente lo que intenta evitar la Nueva Secta Posconciliar (NSP), que las pobres almas puedan acceder a la gracia sacramental. Y ahora, por la prensa nos hemos enterado de una disposición que raya en lo absurdo, pero que tristemente reafirma dos cosas. La primera, que la NSP no es la Iglesia Católica, porque de ser así jamás permitiría que sus templos pudiesen ser profanados al "prestarlos" para que se usen en la celebración de "cultos" de cismáticos, herejes y apóstatas. La segunda,  que realmente evitan la administración de sacramentos válidos, aunque es cierto que los cismáticos griegos tienen la puerta abierta, pero siendo francos, ellos suelen ser más celosos y difícilmente ocuparían un templo de esos.


Sin nada más que agregar, lea Vd. mismo la noticia de Vatican Insider.





«Los lefebvrianos están suspendidos “a divinis”, no pueden celebrar en las Iglesias católicas»


Charles Morerod, obispo de Losanna, Ginebra y Friburgo, firmó un decreto que prohíbe a los sacerdotes de la Fraternidad el uso de las capillas en su diócesis

ANDREA TORNIELLICIUDAD DEL VATICANO

El obispo de Losanna-Ginevra-Friburgo, Charles Morerod

EL OBISPO DE LOSANNA-GINEVRA-FRIBURGO, CHARLES MOREROD



La suya es una postura muy significativa: el obispo de Losanna-Ginebra-Friburgo, Charles Morerod (teólogo dominico, ex rector del Angelicum y secretario de la Comisión teológica internacional, además de miembro de la delegación de la Congregación para la Doctrina de la Fe en los diálogos con la Fraternidad San Pío X), publicó un decreto con el que prohíbe a los sacerdotes lefebvrianos la celebración de la Misa en las Iglesias y capillas de su diócesis. Indicó, además, que los sacerdotes de la Fraternidad están «suspendidos “a divinis”».


El documento, firmado el 20 de enero pasado, tiene que ver con la «admisión de las demás religiones, confesiones o grupos religiosos, así como la Fraternidad San Pío X y de los “teólogos independientes” en las Iglesias y en las capillas romano-católicas». Mons. Morerod, prelado bien conocido por Joseph Ratzinger, explicó en el documento que las comunidades que pertenecen a religiones no cristianas obtendrán una respuesta negativa si piden el uso de una Iglesia católica. En cuanto a las comunidades y confesiones cristianas, con base en el “Directorio para la aplicación de los principios y de las normas sobre el ecumenismo” de 1993, el obispo explicó que el permiso puede ser concedido «por razones de necesidad pastoral». «Si esta necesidad pastoral se presenta, las Iglesias y las capillas podrán estar a disposición solo de las comunidades de fe católico-cristiana, evangélico-reformada, ortodoxa y anglicana».

Los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, según lo que indica el decreto, no pertenecen a estas categorías. De hecho, Morerod dedica tres breves párrafos a los lefebvrianos, en los que recuerda, sobre todo, que la excomunión que pronunció la Santa Sede para Lefebvre y para los obispos que ordenó en 1988 fue cancelada «por el decreto de la Congregación para los Obispos el 21 de enero de 2009». Después cita un pasaje de la carta del 10 de marzo de 2009, enviada por Benedicto XVI a los obispos de todo el mundo después del escándalo del caso Williamson: «El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa a final de cuentas en razones disciplinarias, sino doctrinales. Puesto que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia». Morerod subraya, pues, la esencia de la suspensión “a divinis”. «Por estas razones –concluyó el obispo suizo– se prohíbe a los sacerdotes de la Fraternidad sacerdotal San Pío X el uso de las Iglesias y de las capillas católicas para cualquier servicio sacerdotal y, en particular, para la administración de los sacramentos».

Para descargar eldocumento original del "obispo"en pdf lo puede hallar aquí.


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